Los más de 500 árboles plantados por ADEGA en los montes quemados de Valdeorras crecen en buenas condiciones

La asociación ecologista destaca la evolución favorable de la mayoría de los árboles y reclama a la Xunta una mayor implicación en la restauración de las zonas afectadas por los incendios
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9 Sep 2026

La vida comienza a abrirse paso en los montes de Valdeorras arrasados por los incendios forestales del año pasado. Los más de 500 árboles frutales y de ribera plantados por el voluntariado de ADEGA durante la pasada primavera presentan, en su mayoría, una evolución favorable, a pesar de las condiciones adversas provocadas por la sequía y por el estado de los suelos quemados.

Personal técnico de ADEGA se desplazó la pasada semana a las zonas de la comarca en las que se desarrollaron los trabajos de restauración para comprobar la evolución de las plantaciones realizadas el pasado mes de abril. La asociación pudo constatar que la mayoría de los árboles sobrevivieron y presentan un buen estado. Incluso algunos ejemplares que inicialmente parecían secos, como varios sauces, comenzaron a desarrollar nuevos brotes.

Sauces, alisos, arces, fresnos y serbales forman ya parte del paisaje de estos terrenos afectados por el fuego y representan, según ADEGA, una señal de recuperación frente a la desolación que dejaron los incendios. Con el tiempo, los frutos de estos árboles contribuirán también a la recuperación y regeneración natural de los espacios afectados.

La plantación se desarrolló entre los días 7 y 10 de abril en el marco del Proyecto Ríos, a través de un campo de voluntariado destinado a promover el cuidado del medio natural y la participación de los jóvenes en actividades ambientales. La iniciativa contó con la financiación de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y con la colaboración del Ayuntamiento de Vilamartín de Valdeorras.

En los trabajos participó alumnado procedente de Madrid, concretamente del IES Alto Jarama de Torrelaguna. Una treintena de estudiantes de cuarto de la ESO y de FP Básica en Aprovechamientos Forestales, de entre 15 y 17 años, acudieron acompañados por el profesorado y colaboraron con los vecinos en diferentes puntos del municipio, entre ellos San Vicente de Leira y el entorno del río Leira.

Esta no fue la primera intervención de ADEGA en la comarca tras los grandes incendios forestales. En octubre de 2025, unas 70 personas voluntarias procedentes de distintos puntos de Galicia actuaron en cinco zonas de Valdeorras con el objetivo de frenar la erosión de los suelos y las escorrentías y recuperar cuanto antes los servicios ecosistémicos afectados por el fuego. En aquella intervención se aplicaron más de 17.500 metros cuadrados de mulching, mediante el esparcido de paja, y se instalaron 18 trampas de sedimentos para reducir la pérdida de biodiversidad y los daños sobre el suelo.

ADEGA reclama ahora una mayor implicación de las administraciones en la recuperación de los terrenos quemados. La organización ecologista critica que la Xunta aplicase medidas de restauración ambiental solo en el 0,16 % de la superficie quemada en 2025, lo que, según sus datos, equivale a menos de 200 de las 118.966 hectáreas afectadas.

La asociación considera que la experiencia de su voluntariado demuestra la capacidad que existe para ampliar los trabajos de recuperación de los montes. Entre octubre de 2025 y abril de 2026, ADEGA asegura haber intervenido en más de 120 hectáreas, tanto en Valdeorras como en la aldea de O Sexo, en Santiso.

En este contexto, la entidad reclama a la Xunta planes de recuperación a largo plazo, dotados de presupuesto suficiente, así como medidas de choque para proteger, restaurar y regenerar los terrenos afectados por los incendios. ADEGA considera que la respuesta debe ir más allá de las actuaciones puntuales y combinar medidas de prevención, restauración, seguimiento y sensibilización.

La organización defiende también la creación de un voluntariado gallego en defensa del monte, coordinado y con actividad durante todo el año, que pueda participar no solo en labores de retención del suelo, control de la erosión y de las escorrentías, sino también en la restauración hidrológica y de la flora y fauna, así como en las tareas de seguimiento, vigilancia, prevención y concienciación de la población.

Para ADEGA, la recuperación de los más de 500 árboles plantados en Valdeorras evidencia que, incluso después de la devastación provocada por el fuego, existen posibilidades de recuperación de los ecosistemas si se acompañan con actuaciones continuadas y adecuadamente planificadas.

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