Mazaricos acogerá el IV Encontro Burla Verde para conectar las luchas por la defensa del rural gallego

Santiago de Arcos, en Mazaricos, será los días 5 y 6 de septiembre el escenario del IV Encontro Burla Verde, una cita que reunirá a colectivos, plataformas, asociaciones y personas procedentes de diferentes puntos de Galicia. El objetivo es poner en contacto iniciativas que trabajan en la defensa del territorio y compartir experiencias ante conflictos que, aunque se producen en lugares diferentes, presentan para los organizadores muchos elementos en común.
La iniciativa llega a su cuarta edición después de pasar por Sabucedo, O Courel y Vilanova dos Infantes. Durante este tiempo, además de los encuentros anuales, diferentes colectivos promovieron actividades y reuniones en distintos puntos de Galicia. Para Burla Verde, ese recorrido ha servido para constatar que los conflictos territoriales no pueden entenderse como problemas aislados de cada municipio o comarca.
Eólica terrestre y marina, megaminería, plantas de digestión anaerobia de residuos agroindustriales, nuevas líneas e infraestructuras eléctricas, embalses o centrales hidroeléctricas reversibles forman parte, según denuncian, de un escenario en el que cada vez más territorios rurales tienen que organizarse para defender los montes, el agua, el paisaje, los recursos naturales y las actividades económicas que permiten mantener población.
Mazaricos, un territorio marcado por la producción energética
La elección de Mazaricos como sede del encuentro responde precisamente a la situación que vive la comarca del Xallas. Los colectivos consideran que el municipio permite visualizar cómo la acumulación de infraestructuras energéticas a lo largo de décadas ha condicionado un territorio en el que ahora continúan apareciendo nuevas iniciativas.
Mazaricos cuenta actualmente con más de 120 aerogeneradores, entre ellos los de los polígonos eólicos A Ruña II y Pedregal Tremuzo. La presión, sin embargo, no se limita al municipio. En Negreira, el Polígono Eólico de Corzán suma alrededor de 40 aerogeneradores, mientras que Santa Comba cuenta con el Polígono Eólico Fontesilva, su ampliación y el Polígono Eólico de Zas.
La relación de instalaciones se extiende también por Vimianzo, con los polígonos Barrigoso y Monte Tourado-Eixe; por Dumbría, con los de Ameixenda, Filgueira y Ponte Rebordelo; y por Cee, con los de Sembra, Rego do Lobo y Paxareiras II/Codesos.
Pero la presencia energética en el entorno es anterior a la expansión de la eólica. El río Xallas ya está ocupado por diversas instalaciones hidroeléctricas, entre ellas Ponte Olveira I y II, Novo Castrelo, Castrelo, Santa Uxía I y II y Novo Pindo. A ellas se suman los embalses de A Fervenza, A Ponte Olveira, Castrelo y Santa Uxía.
Para los colectivos, este es el contexto que debe tenerse en cuenta antes de valorar los nuevos proyectos que se están planteando o tramitando.
Más proyectos mientras continúan las nuevas iniciativas
En el propio Mazaricos están previstos o en diferentes fases de desarrollo proyectos como los polígonos eólicos Alvite II y A Ruña III, las balsas reversibles de A Ruña y dos plantas de digestión anaerobia de residuos agroindustriales, en Maroñas y en Fornís.
A estas iniciativas se suman otras cuatro posibles plantas de digestión anaerobia de las que, según explican los colectivos de la zona, tuvieron conocimiento inicialmente a través de la información trasladada por el alcalde.
La situación se repite en los municipios próximos. Outes cuenta con el proyecto del Polígono Eólico Outes; Negreira, con los de Banzas y Troitomil; Brión, con la balsa de Cornanda; y A Baña, con los polígonos Vilartoxo, Barrosino y Sete Fontes.
También aparecen nuevos proyectos o actuaciones en Santa Comba, con Campelo y O Cerqueiral; en Vimianzo, con la repotenciación de Monte Redondo y el Polígono Eólico Monte Tourado e Miñón; en Dumbría, con iniciativas como Carboal; en Carnota, con la repotenciación del Complejo Eólico Paxareiras-Montevós; y en O Barbanza, con las repotenciaciones de Barbanza I y II.
A estos planes se suma la expansión de la eólica marina, que los colectivos consideran otra fuente de presión sobre el litoral gallego. En este caso, vuelven a plantearse las mismas cuestiones sobre la participación de las comunidades afectadas, la distribución de los impactos y el destino de los beneficios económicos.
Desde Burla Verde sostienen que la suma de las instalaciones existentes y de las nuevas propuestas explica que se utilicen conceptos como "sobreexplotación" o "saturación territorial". Su posición, aclaran, no consiste en negar la necesidad de producir energía, sino en cuestionar que territorios que ya soportan una elevada carga de infraestructuras continúen siendo considerados espacios disponibles para nuevos proyectos.
A Ruña, un ejemplo de una problemática más amplia
A Ruña tendrá un protagonismo especial durante el encuentro, aunque la organización quiere utilizarla como punto de partida para abordar una problemática que considera común a muchas zonas de Galicia.
"No queremos seguir hablando de cientos de conflictos independientes. Queremos hablar de un rural que comparte problemas, experiencias y también herramientas para defenderse. Cuando una plataforma aprende a frenar o cuestionar un proyecto, ese conocimiento tiene que llegar a las demás", señalan desde Burla Verde.
La intención es que el encuentro permita precisamente crear esas conexiones entre colectivos que, hasta ahora, han estado trabajando en conflictos diferentes. La organización entiende que el conocimiento adquirido en un territorio puede resultar útil en otro y que la coordinación puede reforzar la capacidad de respuesta ante nuevos proyectos.
Asesoramiento jurídico, debate y cultura durante dos días
El programa comenzará el sábado a las 10.00 horas con un taller jurídico de carácter práctico. En él se abordarán cuestiones como la presentación de alegaciones, los plazos administrativos, los recursos y la posibilidad de acudir a la vía contencioso-administrativa ante el TSXG, así como el acceso a la justicia gratuita.
La programación continuará con diferentes espacios de encuentro entre representantes del ecologismo y con la conferencia de Juan Ramón Vidal Romaní, centrada en los riesgos de las balsas reversibles. También se celebrará el Foro del Territorio, en el que asociaciones, plataformas y colectivos podrán exponer directamente los problemas que afrontan en sus lugares de origen.
El programa incluirá además una mesa específica sobre A Ruña y propuestas relacionadas con la literatura y la presentación de libros. La vertiente cultural se completará con teatro, música y regueifa, mientras que durante el fin de semana habrá feria de productos tradicionales y artesanía, feria del libro y Radio Burla Verde.
Entre las actividades previstas también figura una caminata entre Santiago de Arcos y A Ruña.
La organización defiende una programación que mezcla formación, debate y cultura porque considera que el encuentro debe servir tanto para adquirir herramientas como para crear relaciones personales entre personas implicadas en diferentes conflictos territoriales. La intención es que esas redes se mantengan más allá del propio 6 de septiembre.
Críticas a las administraciones y petición de mayor participación
La participación ciudadana será otro de los ejes del encuentro. Burla Verde cuestiona que decisiones que pueden determinar el futuro de amplias zonas rurales se adopten, a su juicio, sin una intervención suficiente de las comunidades directamente afectadas.
Los colectivos consideran "inaceptable" que empresas, promotores y representantes del sector dispongan de una interlocución directa con las administraciones mientras las personas que viven en los territorios tienen una participación limitada en los procesos de decisión.
Uno de los ejemplos que ponen sobre la mesa es el futuro Plan sectorial eólico de Galicia. La organización reclama que su elaboración no vuelva a dejar en un segundo plano a las plataformas y colectivos que llevan años conociendo y defendiendo los territorios afectados.
"No aceptamos que se hable del rural sin el rural, que se diseñen mapas desde los despachos y que después las personas que vivimos en ellos tengamos unas semanas de exposición pública para intentar defender aquello que otros ya han decidido".
En este contexto, Burla Verde ha invitado expresamente a la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, a la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y a los representantes de la patronal eólica a participar en el encuentro de Santiago de Arcos.
"Están invitados. Nos gustaría que viniesen, que escuchasen directamente a las personas de los territorios y que explicasen y defendiesen sus políticas ante ellas. No tienen nada que temer: serán recibidos con respeto y podrán hablar. Precisamente eso es lo que reclamamos nosotros: debate, transparencia y participación".
Los organizadores ponen esta invitación en contraste con otros encuentros institucionales y empresariales, como el celebrado en Sober para abordar la relación entre rural e industria. Según denuncian, en este tipo de citas no existe una representación equivalente de los colectivos ciudadanos que trabajan directamente sobre el territorio.
La defensa de la vía judicial como herramienta ciudadana
La situación de la justicia también tendrá presencia en el encuentro. Burla Verde manifiesta su preocupación por las críticas y presiones públicas que, según señala, han sufrido en los últimos años los tribunales a raíz de resoluciones relacionadas con proyectos eólicos.
La organización también alerta sobre reformas normativas y cambios en la organización o distribución de los asuntos judiciales que, a su juicio, podrían acabar teniendo consecuencias sobre la tutela judicial de los conflictos ambientales.
Para el colectivo, la independencia de los tribunales debe mantenerse como una "línea roja".
"Pueden modificar leyes, pueden modificar procedimientos y pueden intentar dificultar el camino, pero las personas y colectivos que defendemos los territorios seguiremos utilizando todas las herramientas administrativas y judiciales que nos ofrece el Estado de derecho".
Por este motivo, consideran especialmente relevante que el encuentro comience con una actividad dedicada al asesoramiento jurídico. La intención es que la ciudadanía conozca las posibilidades que tiene para defender sus derechos y pueda utilizarlas cuando sea necesario.
Reclamación de cobertura a los medios de comunicación
Burla Verde también quiere aprovechar el encuentro para reclamar una mayor atención por parte de los medios de comunicación, especialmente de los medios públicos gallegos.
La organización critica que la Televisión de Galicia no cubriese ninguna de las tres ediciones anteriores, a pesar de que en ellas participaron colectivos y personas procedentes de diferentes puntos de la comunidad y se abordaron conflictos con una dimensión territorial que, según defienden, afecta al conjunto de Galicia.
"No pedimos un tratamiento favorable. Pedimos que se informe. La defensa del territorio, los conflictos ambientales y el futuro del rural también son información de interés público".
Por ello, la organización vuelve a invitar a la TVG y al resto de medios públicos y privados a acudir los días 5 y 6 de septiembre a Santiago de Arcos. El objetivo es que puedan conocer directamente el encuentro y recoger las voces de los colectivos y de las personas participantes.
Una defensa del rural frente al modelo de ocupación del territorio
Cuatro ediciones después de su nacimiento, Burla Verde mantiene como eje la defensa de un rural en el que, según los organizadores, las comunidades locales tengan capacidad para participar en las decisiones que afectan a su territorio.
La organización insiste en que su posición no implica rechazar la transición energética ni oponerse al desarrollo. El debate que quieren abrir se centra en determinar quién toma las decisiones, dónde se sitúan los impactos, quién asume los costes y quién obtiene los beneficios.
Los colectivos reclaman que cuestiones como la protección ambiental, la calidad de vida, la permanencia de la población, las actividades tradicionales y la capacidad de decisión de las comunidades no sean tratadas como impedimentos para determinados intereses económicos.
"Durante demasiado tiempo intentaron convencernos de que cada conflicto era local: un polígono eólico aquí, una mina allá, una línea eléctrica en otro municipio, una planta de biometano en otra comarca. Ya entendemos que no estamos solos y que muchos de estos conflictos comparten una misma lógica."
Con esa idea llegará la cuarta edición de Burla Verde a Mazaricos. La organización resume su posición en un mensaje: "El rural gallego no es un territorio vacío disponible para quien quiera hacer negocio con él. Aquí vive gente. Y esa gente tiene voz, derechos y futuro".