Óscar Doviso, director artístico del OUFF: "Me gustaría que esto fuera una comedia con un final feliz"

El director del festival explica por qué este año cada sección tiene su propia sede, cómo han ampliado los pases de la Sección Internacional y qué papel juega el público en el OUFF
Óscar Doviso, director artístico OUFF 2026
1 Oct 2026

Óscar Doviso descubrió el OUFF con 18 años, como espectador, y hoy lo dirige por segundo año consecutivo. En plena 31ª edición, que se celebra hasta el 4 de octubre, conversa de tú a tú sobre el camino recorrido, lo aprendido del año pasado, el crecimiento del festival y el deseo de proyectar el nombre de Ourense en la escena audiovisual nacional.

Este es el segundo año que diriges el festival. ¿Antes lo veías como espectador, asistías a él o lo seguías de cerca?

Sí, esta es la segunda edición a la que estoy yo al frente. El festival lo vi nacer como espectador con 18 años. Para mí en aquel momento, como alguien que le gustaban mucho las películas, que llegara un festival internacional de cine independiente a Ourense era el no va más. Después estuve en la primera, en la segunda y en la tercera edición.

Luego me fui de Ourense durante un montón de años que estuve viviendo en diferentes lugares y, cuando regresé, aparte de estar como espectador, presenté trabajos aquí, desde videoclips, cortometrajes, incluso clausuré una de las ediciones - la 25 edición - con el mediometraje ‘Luarada’. Tengo una visión desde muchas aristas del festival, como espectador y como profesional, porque me dedico a la dirección y a la producción audiovisual; entonces también puedo valorarlo desde el punto de vista profesional.

Y del festival, ¿cuál dirías que es el primer recuerdo que tienes?

Las lonas de la calle del Paseo con todos los carteles de películas que no conocía de nada. Te hablo de 1996, donde la única forma de informarte de las películas era comprando revistas de cine. Bueno, por aquel entonces tampoco es que hubiera mucha cantidad. Y luego por la prensa, de los estrenos. Pero claro, de repente había películas que no sabía ni que existían. Para mí se abrió un mundo nuevo a descubrir.

Llevas prácticamente toda la vida dedicándote a esto. Desde que programas el festival, ¿tu percepción al ver cine dirías que ha cambiado?

No, porque al igual que de chaval me gustaban muchísimo las películas, con el paso de los años empezó a gustarme mucho el cine. Que son cosas distintas, aunque están estrechamente ligadas.Vas acumulando experiencia y visionados, y en ese aspecto no cambió nada. Sí que pensé que al estar involucrado en el festival tendría mucha más posibilidad de ver muchas más películas, pero me absorbe tanto tiempo que yo te diría incluso que veo menos que antes de estar en el festival.

Al final son muchas películas. Cuando ves tantas, ¿llega un punto en el que quizás pueda desbordar?

Sí. De todas maneras, en el festival tenemos un equipo de visionadores y hay un programador principal, Alberto González Araujo, que es el que verdaderamente se ve todas las películas para hacer la criba, la selección y todo eso. Tenemos asesores de programación y luego visionadores, con lo cual no es que yo me vea todas, sino aquellas que me piden mi opinión.

Por ejemplo, todo lo que está actualmente en el festival me lo veo, porque necesito saber qué es lo que estoy presentando, a quién estoy presentando, qué es lo que hizo. Y aunque parece algo obvio, muchas veces no se hace. Entonces, al igual que me gusta que cuando yo voy a un festival con un trabajo mío, la persona que me presente sepa de lo que habla y de lo que está presentando, yo intento hacer lo que me gusta que hagan conmigo.

Cuando te piden tu opinión, ¿te cuesta echar alguna película para atrás? ¿Qué criterio utilizas para decidir si una entra o no?

Yo doy mi opinión, pero dejo total libertad a los programadores, que además lo hacen fantásticamente bien. Las secciones oficiales tienen unas películas increíbles, ellos luchan por traer estrenos tanto nacionales como gallegos al festival. Y en esa pelea, como otros festivales, ellos se lo curran mucho. Yo no me meto en su trabajo, al igual que ellos no se meten en el mío.

O sea, hay bastante respeto.

Sí, totalmente. Yo vengo del mundo de la producción, que es totalmente piramidal. Hay alguien que está arriba y manda sobre los de abajo y así sucesivamente. En las grandes estructuras, donde hay mucha gente, es la forma correcta de hacerlo, porque es muy importante saber cuál es la función de cada uno dentro del festival, precisamente para que no haya problemas. Al final es una convivencia muy intensa, durante bastante tiempo.

He vivido rodajes que son un auténtico infierno, precisamente porque hay gente que no tiene muy claro cuál es su función dentro del rodaje. Aquí sí puedo decir que hay un equipo increíble con el que me siento súper a gusto, que es algo fundamental, porque creo que además eso se transmite al resto.

¿Tuvisteis algún susto?

Pues sí. Tuvimos un susto el año pasado, por ejemplo, en una de las proyecciones de una película en sección oficial, concretamente la película ‘Entroncamento’. Mira que está todo comprobadísimo, pero cuando llegó su pase no funcionó el archivo DCP en el cine. Son estos imprevistos a los cuales no puedes ponerle solución en ese momento. Y nos sabe muy mal, porque además venían los directores desde Lisboa - que no está precisamente aquí al lado - y llegar al festival y ver que su película no se puede pasar, y que ellos ya no van a estar en el siguiente pase, son cosas que lógicamente nos queda esa espinita. Pero ya te digo, nosotros comprobamos absolutamente todo, y estas son cosas que pueden pasar.

En esta edición hay varias sedes. ¿Cómo dirías que cambia esto la manera de vivir el festival?

En ese aspecto nosotros mejoramos muchísimo, porque nos dimos cuenta con la experiencia del año pasado que era una locura que cada sección se proyectara en diferentes sedes: había gente que iba a Panorama Galicia, el primer pase era en el Teatro Principal,  entonces pensaba que el segundo también era allí, y mandaba allí a su amiga o a su familiar; y resulta que el segundo pase era en otro sitio. Era muy poco efectivo. Liábamos a la gente, al público, y nos liábamos a nosotros mismos. Hablamos de que hay muchas secciones, cada sección era el primer pase aquí, segundo allí, tercero allá.

¿Se podría decir que era un poco caótico?

Sí, porque de hecho aparecía gente en el sitio que no era. Siempre tomamos nota absolutamente de todo lo que podemos ir mejorando con el tiempo y, este año, una de las decisiones que tomamos fue que cada sección tuviera su sede, para que la gente supiera que si va a ver Panorama Galicia es en el Teatro Principal, si va a ver Sección Internacional es en el Galicine de Ponte Vella, si quiere ver Made in OU es en el cineclub Padre Feijó, Colleita en el Teatro Principal... Es decir, que cada sección tenga su lugar.

¿Qué dirías que es lo que no ve el público y hay más trabajo o cuesta más?

Tenemos público que verdaderamente es súper afín, y te lo encuentras en todos lados. Yo que voy a presentar muchas de las películas, me hace mucha ilusión ver a las mismas personas que acabo de verlas en el pase anterior en otro sitio.

También nos ayuda muchísimo el Bono 10, porque con diez entradas compradas se obtiene el pase a una película sorpresa el día 8 de octubre. Por ejemplo, el año pasado pusimos la película ‘La voz de Hind’. Fue un lujazo para recompensar y agradecer a esa gente fiel que ha invertido en el festival. Porque al final diez películas supone 40 euros por persona, entonces es una forma también de agradecerles.

Realmente funciona todo. No hay una sección en la que diga “ jo, qué pena, a esta sección no vino casi nadie”,  porque sí que nos encontramos un apoyo bastante importante de gente. De hecho, este año en la Sección Oficial Internacional redujimos el número de películas a competición para ampliar el número de pases, de tres pases a cuatro por película, porque mucha gente se quedaba fuera. Ahora mismo, así a bote pronto, creo que todas las secciones tienen bastante afinidad de público.

¿Hay una mejoría con respecto al año pasado?

El año pasado funcionó también muy bien. A las cifras que dejó la organización anterior, nosotros aumentamos la asistencia al festival en un 55%, o sea, llegamos casi a 16.000 personas en el festival. Claro, yo dije “no esperéis que este año subamos otro 55%”. Creo que más o menos vamos a estar en torno a la misma cifra. Aunque ya te digo, igual nos llevamos una sorpresa, para bien o para mal. Pero estimo que está funcionando igual de bien que el año pasado.

Si el festival fuese una película, ¿qué género sería y cómo terminaría?

Me gustaría mucho decirte que comedia y que termina bien. Comedia porque aquí se viene a pasarlo bien, no a sufrir. Hay muy buen ambiente, muy buen rollo entre todos los que estamos trabajando. Hay mucho humor, nos reímos muchísimo.Yo también dirijo un festival internacional de cortometrajes de comedia. A mí me gusta mucho el humor y que eso se transmita, porque además el humor es un fijador de emociones. Al final, con el paso del tiempo, lo que se recuerda es aquel profesor que era simpático, aquella gala en la que te reíste, aquella película que te hizo llorar de risa. Son momentos que te gusta recordar.  Entonces es lo que me gustaría, que esto fuera una comedia con un final feliz  y que todos lo pasemos muy bien, porque para dramas ya está la actualidad.

También que gente se te acerque y te agradezca la atención,  la forma en la que nosotros nos dirigimos al público, que siempre es súper cercana de tú a tú. Al igual que hay una pirámide en la organización, con el público estamos a la par. Nosotros somos público que tenemos la responsabilidad de sacar un festival adelante,  pero no por nosotros, sino por la ciudad. Yo soy ourensano, me dedico al audiovisual y lo que quiero es dejar un legado. Porque sé que estoy de paso, al igual que todos los que pasaron,  pero que aportemos nuestro grano de arena para sentirnos todos orgullosos de lo que tenemos en Ourense.

Relacionado con esto, ¿qué te gustaría que la gente que ha asistido a este festival recordase dentro de diez años?

Pues un poco lo que te acabo de decir: la cercanía con el festival y que ellos formaron parte de esa cercanía y de esas ediciones, y que colaboraron,votaron, vieron, entraron en sorteos y formaron parte de cada una de las ediciones. Yo siempre me acuerdo y tengo presente al público del festival. Programo y programamos para ellos, sobre todo.

Y luego con una visión mucho más ambiciosa quizás de lo que se tenía hasta ahora, que es que el OUFF tiene que ser un festival nacional que se hace en Galicia y concretamente en Ourense. Porque a veces nos quedamos en el localismo y eso al final lastra la forma en que nos ven desde fuera.Y sí que ahora notamos muchísimos medios de comunicación de fuera de Galicia que piden acreditaciones, quieren saber del festival, están interesados en saber quién viene, quién estará en la alfombra roja... Eso es algo también súper positivo para el festival y para Ourense.

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