PSdeG, BNG, CCOO y A Mesa critican la actualización del Plan Xeral de Normalización del Gallego presentada por la Xunta

La actualización del Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega, presentada este martes por la Xunta y que incluye alrededor de 700 medidas para impulsar el uso del idioma, provocó una inmediata reacción crítica por parte de la oposición política y de entidades sociales y sindicales vinculadas a la defensa del gallego.
El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, acompañado por el secretario general de la Lengua, dio a conocer las principales líneas del documento en un acto al que asistieron cerca de 800 personas. Sin embargo, tanto el PSdeG como el BNG, CCOO y A Mesa pola Normalización Lingüística coinciden en cuestionar el alcance real de la propuesta y consideran insuficientes las medidas previstas para afrontar la situación de la lengua.
La portavoz de lengua y cultura del Grupo Socialista, Silvia Longueira, denunció lo que calificó como un intento de la Xunta de utilizar el nuevo plan “como tapadera” de sus políticas lingüísticas. La diputada socialista consideró “impresentable” que el Gobierno gallego presentase el documento sin consensuar previamente las conclusiones con los grupos de trabajo participantes ni trasladarlo a los grupos parlamentarios.
Longueira advirtió de que el texto no incorpora medidas de fondo para frenar la pérdida de hablantes y lamentó que el gallego continúe “a la cola de las prioridades de la Xunta”. “No hay más que medidas desnutridas que ni se parecen a líneas estratégicas para frenar la caída del número de hablantes”, afirmó.
En un tono aún más duro, la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, sostuvo que la actualización no supone un verdadero pacto por el idioma, sino “un acto de propaganda” destinado a ocultar los efectos de 17 años de políticas lingüísticas del PP. La líder nacionalista centró sus críticas en la decisión de mantener el decreto del plurilingüismo.
“La información de la que disponemos es que Rueda va a mantener el infame decreto contra el gallego que hizo que nuestra lengua sea una lengua de segunda en la enseñanza”, señaló Pontón, quien concluyó que el presidente de la Xunta se confirma como “el presidente del No al gallego”.
También Comisiones Obreras de Galicia expresó su desacuerdo con la propuesta. El sindicato definió el documento como una “oportunidad perdida” y consideró “inadmisible” que no se modifique el decreto 79/2010, al entender que la presencia actual del gallego en las aulas está teniendo consecuencias negativas en el conocimiento y uso del idioma entre la juventud.
CCOO sostiene que el plan parte de un “diagnóstico equivocado” al no situar la enseñanza como un ámbito prioritario y reclamó a la Xunta que redacte un nuevo decreto educativo que incremente la presencia de la lengua propia en las materias impartidas. La organización sindical advirtió de que, sin una reforma profunda en este ámbito, el resto de las medidas pueden quedar “en papel mojado”.
Por su parte, el presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística, Marcos Maceira, aseguró que el resultado presentado por la Xunta es “inferior” al Plan Xeral de Normalización aprobado por unanimidad en 2004. Además, criticó que la actualización no afronta la actual situación de emergencia lingüística y cuestionó su capacidad para revertir el retroceso del gallego.
Las críticas llegan en un momento de especial preocupación por la evolución del uso social del idioma, un contexto en el que las diferentes organizaciones coinciden en reclamar medidas más ambiciosas y un mayor consenso político y social para garantizar el futuro de la lengua gallega.