'Queremos que cualquier persona encuentre su sitio en el tatami': así es el proyecto del Club ITF Brigantium

El Club ITF Brigantium, instalado ahora en Betanzos tras sus comienzos en Coirós, crece con un proyecto que combina Taekwon-Do ITF, kickboxing y Krav Maga
COIRÓS itf brigantium portada repor
Grupo de Krav Maga
12 Jun 2026

Por Noelia Uceira

El Club ITF Brigantium nació en Coirós después del fallecimiento de la instructora con la que se había formado su primer grupo de alumnos. Aquella mujer, llegada de Argentina y poseedora del grado de cuarto dan en Taekwon-Do ITF, un nivel avanzado dentro de esta disciplina, había sido una referencia para quienes entrenaban con ella. Vivía el taekwondo con una implicación absoluta y solía definirse como una 'monja del taekwondo'. Tras su muerte, los alumnos decidieron organizarse para continuar con la actividad y crear una entidad propia.

Los primeros pasos no fueron sencillos. Antes de tener una estructura consolidada, el grupo tuvo que aprender a moverse entre trámites, registros, documentación y requisitos legales. En ese proceso resultó importante el apoyo del Ayuntamiento de Coirós, así como la ayuda de vecinos y personas cercanas que colaboraron en la puesta en marcha de la directiva inicial y en la formalización del club. Lo que empezó como la voluntad de seguir entrenando acabó convirtiéndose en un proyecto deportivo con entidad propia.

Durante cuatro años, el club mantuvo su actividad en Coirós. Después llegó el traslado a Betanzos, una decisión pensada para ganar visibilidad, llegar a más alumnado y abrir una etapa de crecimiento. Hoy el ITF Brigantium cuenta con un local propio en la avenida de Castela y con una base social que ha ido aumentando desde el cambio de sede. La mudanza no borró su origen, pero sí marcó un nuevo momento para la entidad, que pasó de depender de apoyos externos a funcionar con más autonomía. El lema del club, 'espíritu indomable', resume buena parte de su forma de entender las artes marciales. Para sus responsables, no se trata solo de una expresión vinculada al entrenamiento, sino de una actitud ante las dificultades.

La actividad del club se reparte en tres grandes áreas: Taekwon-Do ITF, kickboxing y Krav Maga. Cada disciplina ocupa un espacio diferente dentro del proyecto. El Taekwon-Do ITF mantiene el vínculo con los orígenes de la entidad y con la parte más formativa de las artes marciales. En sus clases se trabajan principios como la cortesía, la integridad, la perseverancia y el autocontrol . Para muchos alumnos, especialmente los más pequeños, supone también el primer contacto con un entorno en el que cada gesto tiene un significado: saludar al entrar en el tatami, pedir permiso, respetar turnos y comprender que la disciplina forma parte del aprendizaje.

El kickboxing representa la vertiente más deportiva y competitiva. En esta área se concentra buena parte del esfuerzo del club en campeonatos, preparación física y resultados. Los entrenamientos están orientados a mejorar la condición física, perfeccionar la técnica y preparar a los deportistas para competir. La entidad ha logrado consolidarse en el ámbito autonómico y sus integrantes han conseguido numerosos podios en las pruebas en las que participan.

El Krav Maga completa la oferta desde otro enfoque. No está orientado a la competición, sino a la defensa personal y a la confianza. Quienes lo practican buscan herramientas para sentirse más seguros ante posibles situaciones de riesgo en la vida cotidiana. El objetivo no es sumar medallas, sino aprender a reaccionar, ganar determinación y reforzar la seguridad personal.

Esa variedad ha permitido que el ITF Brigantium reúna perfiles muy distintos. En sus inicios, la actividad estaba pensada sobre todo para niños y niñas, casi como una propuesta extraescolar. Con el tiempo, el abanico se amplió. Hoy el club cuenta con alumnado desde los dos años hasta personas que rondan los cincuenta. Algunos llegan con intención de competir; otros buscan mejorar físicamente, aprender defensa personal, ganar confianza o encontrar una actividad con normas claras y ambiente de grupo.

Uno de los retos del club es combatir los prejuicios que todavía existen alrededor de los deportes de contacto. Desde el ITF Brigantium defienden que estas disciplinas no fomentan la violencia, sino que ayudan a gestionarla y a evitarla. El entrenamiento, explican, permite desarrollar autocontrol, respeto y capacidad para medir las consecuencias de una confrontación física. Gestos como saludar, pedir permiso para entrar o salir del tatami, sentarse correctamente o recitar los principios de la disciplina pueden resultar extraños al principio, pero acaban formando parte de la rutina y del sentido del aprendizaje.

El trabajo se adapta también a cada persona. No todos llegan al club con la misma historia ni con la misma motivación. Hay niños que necesitan reforzar la confianza, jóvenes interesados en competir, adultos que buscan defensa personal y alumnos que han atravesado situaciones de acoso o inseguridad. La intención del club es acompañar ese proceso sin perder de vista la exigencia propia de las artes marciales.

En el plano deportivo, el ITF Brigantium ha conseguido hacerse un nombre en Galicia. Sus responsables destacan que sus deportistas suelen alcanzar puestos de podio en las competiciones autonómicas y que el club cuenta ya con campeones de España y con una campeona europea en el campeonato celebrado en Malta. La aspiración de futuro pasa por seguir creciendo, formar deportistas con proyección y, algún día, poder contar con competidores profesionales o con títulos de alcance mundial.

Ese avance, sin embargo, convive con una dificultad común en muchos clubes de base: el coste económico. Mantener un local, pagar el alquiler, asumir obras, comprar material, tramitar licencias, viajar a competiciones y afrontar inscripciones supone un esfuerzo constante. Aunque el club recibe ayudas del Ayuntamiento de Betanzos, de la Diputación de A Coruña y de la Xunta de Galicia, sus responsables sostienen que una parte importante de esos recursos acaba absorbida por los gastos federativos.

Las licencias, los desplazamientos, las equipaciones obligatorias y las competiciones fuera de Galicia elevan mucho el gasto para las familias. Participar en un campeonato de España puede suponer entre 300 y 400 euros por deportista, una cantidad que lleva a algunos clasificados a renunciar. Para el club, esa situación evidencia una de las principales debilidades del deporte base: que el esfuerzo deportivo pueda quedar condicionado por la capacidad económica de cada familia.

Por eso, el ITF Brigantium reclama más apoyo para los clubes, más control sobre el destino del dinero que manejan las federaciones y medidas que impidan que las familias tengan que asumir prácticamente todos los costes de la competición. Su reivindicación es clara: que ningún deportista se quede sin progresar por no poder pagar.

Hoy, ya asentado en Betanzos, el ITF Brigantium combina formación, competición y defensa personal desde un proyecto que mantiene el vínculo con sus orígenes en Coirós. El club mira al futuro con el objetivo de seguir creciendo, formar nuevos deportistas y defender mejores condiciones para que el deporte base no dependa del bolsillo de las familias.

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