Setenta colectivos reclaman un cambio radical en la política contra los incendios forestales en Galicia

La Plataforma por un Monte Galego con Futuro, integrada por 70 colectivos sociales, ecologistas, vecinales y del medio rural, presentó este jueves 9 de julio un manifiesto en el que reclama una transformación profunda de las políticas públicas de prevención y lucha contra los incendios forestales. Coincidiendo con el inicio de la campaña de alto riesgo y cuando se cumple un año de la ola de incendios de 2025, las entidades denuncian lo que consideran un fracaso del modelo actual, excesivamente centrado en la extinción, y demandan una apuesta decidida por la prevención, la restauración de las áreas quemadas y la revitalización del medio rural.
En el documento, las organizaciones recuerdan que Galicia sufrió durante 2025 una de las peores olas de incendios de su historia reciente, con más de 209.000 hectáreas quemadas según los datos del sistema europeo Copernicus, de las que cerca de 38.000 correspondían a espacios de la Red Natura 2000. Critican que las actuaciones de restauración realizadas hasta el momento han resultado insuficientes y aseguran que la falta de intervención provocó graves problemas de erosión y arrastres de suelo, especialmente en zonas como la comarca de Valdeorras.
La plataforma sostiene que los incendios forestales responden a múltiples causas, entre ellas el abandono del rural, determinadas políticas agrarias y forestales y la expansión de especies pirófitas de crecimiento rápido. En este sentido, consideran insuficiente la actual moratoria para nuevas plantaciones de eucalipto y reclaman que se convierta en una prohibición indefinida para frenar su expansión.
Las entidades también denuncian la falta de transparencia informativa sobre los incendios y critican la planificación de la campaña de alto riesgo, que califican de "negligente e improvisada". Entre sus críticas figura el retraso en los trabajos preventivos durante el invierno, el incumplimiento de los compromisos de limpieza de las franjas secundarias y la ausencia de un refuerzo estructural de los medios de prevención y extinción.
Según recoge el manifiesto, el actual Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (Pladiga) continúa destinando la mayor parte de sus recursos a la extinción. Los colectivos señalan que de los 213 millones de euros contemplados para 2026, alrededor de 159 millones se destinan a las tareas de extinción, frente a los 53 millones para prevención y apenas 900.000 euros para formación, mientras que no existe una partida específica para restauración.
Por este motivo, la plataforma defiende la creación de un servicio público único de bomberos y bomberas forestales dependiente directamente de la Xunta de Galicia, con personal profesionalizado y estable que desarrolle tareas de prevención durante todo el año y de extinción durante los períodos de mayor riesgo.
El manifiesto también pone el foco en las consecuencias ambientales de los incendios, advirtiendo de la pérdida de biodiversidad, de la destrucción de hábitats y de los daños sobre especies protegidas y ecosistemas forestales autóctonos. Además, alerta del impacto que los incendios tienen sobre la actividad agrícola, ganadera y apícola, afectando directamente a los medios de vida de muchas explotaciones del rural gallego.
Entre las principales reivindicaciones recogidas en el documento figuran la puesta en marcha de planes inmediatos de restauración de las zonas quemadas, el apoyo a las comunidades de montes y a las explotaciones agropecuarias, la recuperación de herramientas de gestión forestal ya existentes, la protección del territorio frente a proyectos considerados especulativos y la promoción de un modelo forestal multifuncional que favorezca la biodiversidad y la actividad económica sostenible.
La Plataforma por un Monte Galego con Futuro concluye haciendo un llamamiento a la movilización social y reclamando a la Xunta un cambio radical en sus políticas ambientales, agrarias y forestales para evitar que los incendios sigan convirtiéndose, año tras año, en una amenaza permanente para el territorio gallego.