Un estudio de la USC afirma que el exceso de fructosa puede debilitar las defensas naturales de las arterias ante la calcificación

El CiMUS identifica cómo una exposición prolongada altera la producción de energía en el hígado y favorece un entorno vascular más propenso a acumular calcio
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25 Aug 2026

Las arterias cuentan con mecanismos naturales que evitan que el calcio se deposite en sus paredes. Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista Molecular Medicine señala que el consumo elevado y continuado de fructosa puede alterar una de esas defensas. El estudio fue realizado en el grupo Homeostasis Metabólica y Calcificación Vascular, dirigido por el investigador Ricardo Villa Bellosta, y perteneciente al Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de la USC (CiMUS) y del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS).

El proceso comienza en el hígado, uno de los principales órganos encargados de metabolizar la fructosa. Cuando está expuesto de forma prolongada a cantidades elevadas de este azúcar, sus mitocondrias —las estructuras que producen la energía que necesitan las células— empiezan a funcionar peor. Como consecuencia, disminuye la producción de ATP, una molécula que suele describirse como la moneda energética del organismo. Pero el ATP no solo aporta energía. También permite fabricar pirofosfato, una molécula que circula por la sangre y ayuda a impedir que el calcio y el fosfato formen cristales en la pared de los vasos sanguíneos. El estudio muestra que una exposición prolongada a la fructosa reduce los niveles de ATP y de pirofosfato. El equipo comprobó además que, en estas condiciones, el tejido vascular se calcificaba con mayor facilidad en el laboratorio.

«El trabajo no demuestra que el consumo de fruta provoque calcificación arterial. La fruta entera contiene fibra, agua y vitaminas, y posee una estructura que hace que sus azúcares se absorban de forma más gradual. La exposición estudiada se aproxima más a una ingesta elevada y frecuente de fructosa libre, como la que puede producirse con bebidas azucaradas y determinados productos ultraprocesados», recalca Ricardo Villa Bellosta.

Hasta ahora, los efectos cardiovasculares asociados al exceso de fructosa se relacionaban principalmente con la resistencia a la insulina, la inflamación, el ácido úrico y el estrés oxidativo. Los nuevos resultados añaden otra pieza: la pérdida de sustancias que protegen directamente las arterias frente a la acumulación de minerales. El estudio contó con financiación de diferentes organismos e instituciones, entre ellos la Agencia Estatal de Investigación, la Xunta de Galicia y la Sociedad Española de Nefrología.

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