Un estudio pionero de la USC y el CSIC analiza cómo responden las aves al primer megaincendio registrado en Galicia

La investigación, realizada en O Courel, concluye que la severidad del fuego y el estado previo del ecosistema son claves en la recuperación de las comunidades de aves tras el incendio
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28 Jun 2026

Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y de la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC) ha publicado en la revista Fire Ecology un estudio pionero que analiza la respuesta de las comunidades de aves al megaincendio registrado en la Serra do Courel (Lugo) en el verano de 2022, cuando ardieron 12.768 hectáreas en apenas dos semanas tras una tormenta eléctrica seca.

El trabajo se centra en la primera temporada de cría posterior al incendio, una fase considerada clave para evaluar la recuperación ecológica. Los resultados indican que la severidad del fuego fue el principal factor determinante para las aves: cuanto mayor fue la intensidad del incendio, menor fue la riqueza de especies, la abundancia de individuos y el impacto global sobre los distintos grupos de aves estudiados.

Sin embargo, la investigación señala que los incendios que generan un mosaico de áreas quemadas con distintos grados de afectación favorecen una mayor diversidad de especies. Según explica Fernando García, investigador de la USC y de la MBG-CSIC y primer autor del estudio, “los incendios que queman de forma heterogénea crean una variedad de microhábitats que permite la coexistencia de especies con necesidades ecológicas muy diferentes”.

El estudio se basa en el registro de 2.928 aves de 56 especies, observadas en 215 puntos de muestreo dentro y fuera de la zona afectada.

El trabajo también analiza el contexto ambiental de la Serra do Courel, una zona que ha perdido alrededor del 75% de su población desde 1970 y el 85% de su cabaña ganadera, lo que ha provocado cambios profundos en el paisaje y un aumento de la vegetación y de la continuidad del combustible forestal. A esto se suman los efectos del cambio climático, con veranos más secos y cálidos que favorecen la propagación de grandes incendios.

Uno de los hallazgos más relevantes señala el valor ecológico de los árboles carbonizados que permanecen en pie tras el fuego, que funcionan como refugio, puntos de alimentación y lugares de nidificación para numerosas especies. Su retirada sistemática, habitual en tareas de saneamiento forestal, podría tener un impacto negativo en las comunidades de aves forestales.

El estudio también detecta un efecto positivo para determinadas especies de espacios abiertos, como la alondra común o la lechuza común, que aparecen en las zonas quemadas al generar el fuego áreas despejadas que antes no existían por la densidad de la vegetación. Estas especies, ligadas a ambientes agrícolas tradicionales, se encuentran entre las más afectadas por el abandono rural en Europa.

Los investigadores subrayan además que la respuesta de las aves no depende solo del incendio, sino del estado previo del ecosistema. Las zonas no quemadas actuaron como refugio y como punto de recolonización, lo que evidencia que la recuperación no comienza desde cero tras el fuego. “Su recuperación está condicionada por la historia del territorio”, señala Fernando García.

El equipo investigador, que ya había utilizado las aves como bioindicadores en otros estudios sobre plantaciones forestales, continuará el seguimiento a largo plazo para evaluar la evolución de las comunidades tras el incendio.

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