Una investigación de la USC aporta claves para comprender trastornos del desarrollo

Evidencia que las mutaciones del gen TRIP12 pueden dar lugar a discapacidad intelectual, retraso del desarrollo y trastornos del espectro autista, además de señalar posibles dianas para futuras estrategias terapéuticas
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22 Aug 2026

Un equipo de la Facultad de Veterinaria de la USC, liderado por la profesora Laura Sánchez Piñón y en el que participan Maider Roibás-Santos y Andrés Blanco-Hortas, y del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de la USC (CiMUS), en el que intervienen Ángel Carracedo y Catarina Allegue, acaba de demostrar, a través de modelos de pez cebra, “el papel esencial” del gen TRIP12 durante el desarrollo embrionario. El trabajo aporta nuevas claves para comprender enfermedades raras asociadas a la discapacidad intelectual y a los trastornos del espectro autista. El estudio acaba de ver la luz en la revista Brain Communications.

La investigación sitúa al pez cebra como una herramienta clave para comprender los mecanismos biológicos que originan algunos trastornos. En este sentido, el trabajo identifica el papel esencial del gen TRIP12 en el desarrollo del sistema nervioso y abre nuevas vías para investigar enfermedades raras como el síndrome de Clark-Baraitser, enfermedad genética muy rara caracterizada por discapacidad intelectual, obesidad, macrocefalia y retraso en el habla. Para alcanzar estos resultados, el equipo desarrolló un modelo de pez cebra con el gen TRIP12 inactivo. Este organismo se convirtió en uno de los principales modelos de investigación biomédica por compartir una elevada similitud genética con los seres humanos y permitir observar en tiempo real los procesos de desarrollo embrionario.

Gracias a estas características, el equipo pudo analizar con precisión las consecuencias de la pérdida de función de este gen desde las primeras etapas de la vida. Los peces mutantes reprodujeron varios de los rasgos descritos en pacientes con alteraciones en TRIP12, entre ellos anomalías craneofaciales y una reducción de la actividad locomotora. Además, el estudio puso de manifiesto que este gen resulta imprescindible para el desarrollo temprano: los individuos con pérdida completa del gen no sobrevivieron más allá de los 23 días después de la fecundación, mientras que aquellos con una única copia funcional presentaron una elevada mortalidad durante las primeras semanas de vida.

El análisis transcriptómico realizado por el equipo permitió identificar numerosas rutas moleculares alteradas, especialmente aquellas relacionadas con el desarrollo del sistema nervioso y otros procesos biológicos esenciales. Estos resultados ayudan a explicar cómo las mutaciones en TRIP12 pueden dar lugar a discapacidad intelectual, retraso del desarrollo y trastornos del espectro autista, además de señalar posibles dianas para futuras estrategias terapéuticas. “El pez cebra nos permite observar de forma muy precisa cómo una alteración genética afecta al desarrollo del organismo desde sus primeras fases. Comprender estos mecanismos es un paso fundamental para avanzar hacia futuras aproximaciones terapéuticas en enfermedades raras del neurodesarrollo”, destaca la investigadora Laura Sánchez.

El estudio es fruto de la colaboración de la USC con el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), el CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER), la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica y el Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC).

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