Galicia detuvo su actividad política en señal de duelo por las ya 69 víctimas del accidente de tren en Urda

Las comunicaciones oficiales se centraron en las condolencias y en la petición de esclarecer las causas de un siniestro que continúa bajo investigación y con críticas por el estado de la red ferroviaria
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30 Oct 2026

Galicia vivió ayer una jornada de duelo y solidaridad por las víctimas del accidente ferroviario de Urda. Las principales instituciones, los partidos políticos y los trabajadores del sector ferroviario se sumaron a los homenajes celebrados en distintos puntos de la comunidad, mientras la actividad política y la campaña quedaron paralizadas.

Uno de los actos centrales tuvo lugar delante de la sede de la Xunta, en Santiago, donde más de 200 personas guardaron un minuto de silencio junto al presidente autonómico, Alfonso Rueda. El Parlamento gallego, las diputaciones y las subdelegaciones del Gobierno también organizaron concentraciones. En A Coruña, Pontevedra y Ourense hubo actos de homenaje, a los que se sumaron los trabajadores de Renfe, que guardaron cinco minutos de silencio a las 12.00 horas en las estaciones ferroviarias.

Ya el propio día del accidente, los ayuntamientos gallegos recordaron a las víctimas delante de las casas consistoriales.

En el plano político, Rueda reclamó que se pongan «todos los medios» para investigar las causas del accidente y garantizar la seguridad ferroviaria. El presidente recordó la tragedia de Angrois y su impacto en Galicia.

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, pidió una investigación «rigurosa y hasta el final» y reclamó «justicia, verdad y reparación» para las víctimas y sus familias. Por su parte, el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, expresó «el profundo dolor del socialismo gallego» y defendió la necesidad de esclarecer lo sucedido, aunque advirtió de que no es el momento de depurar responsabilidades.

Las formaciones políticas mantuvieron suspendida la campaña y limitaron sus comunicaciones públicas a mensajes de condolencia y solidaridad. La jornada dejó una petición compartida por las instituciones y los representantes políticos: conocer las causas del accidente y evitar que se repitan tragedias como la de Angrois.

LO QUE SE SABE DEL ACCIDENTE

La cifra de fallecidos en el accidente se mantiene en 69, después de que subiese a 74 y luego se modificase de nuevo, según los datos recogidos en el primer informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Las primeras conclusiones apuntan a un posible fallo en el sistema de protección LZB, a su obsolescencia y a una cadena de decisiones que pudieron ser determinantes en el siniestro.

El accidente se produjo el martes alrededor de las 8.53 horas, cuando un tren AVE que circulaba entre Madrid y Sevilla, con 397 pasajeros, chocó contra otro convoy de Iryo que permanecía detenido en la línea. El tren de Iryo, con 147 viajeros, estaba parado desde las 8.30 horas por una avería en el sistema LZB, encargado de controlar la distancia entre trenes.

Según la reconstrucción inicial, la maquinista del Iryo comunicó la incidencia al centro de control de Adif en Atocha. Desde allí le indicaron que continuase la marcha con normalidad, aunque el sistema de protección seguía fuera de servicio. A las 8.36 horas, el centro de control también autorizó al AVE a continuar circulando, pese a que el convoy de Iryo seguía detenido.

A las 8.48 horas, la maquinista del Iryo volvió a comunicar que tenía un problema técnico y que no podía reanudar la marcha. Cinco minutos después se produjo la colisión. El primer informe estima que el AVE circulaba a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora, cuando no debía superar los 40 kilómetros por hora en aquella situación.

La investigación se centra ahora en esclarecer por qué no funcionaron los sistemas alternativos de protección, como el ASFA y el BSL, y por qué no se impidió que los dos trenes coincidiesen en el mismo tramo. También se analiza la antigüedad del sistema LZB y el retraso en su sustitución por el ERTMS, así como los contratos de mantenimiento y modernización de las instalaciones ferroviarias.

El informe recoge que la renovación del sistema estaba pendiente y que Adif había ampliado un día antes del accidente el contrato de mantenimiento de las instalaciones de control y señalización de la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.

Mientras avanzan las investigaciones, el accidente ha abierto también el debate sobre la seguridad ferroviaria y la necesidad de revisar los sistemas de protección y control. Las primeras conclusiones son provisionales y será necesario determinar con precisión las causas técnicas y las decisiones que llevaron a la colisión.

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